Castigos o consecuencias educativas: ¿Cómo educar mejor?

Imagen de un niño castigado con gran severidad

En este blog podrás leer artículos sobre cómo gestionar los enfados de los niños, cómo ponerles límites y normas, y cómo educar a tus hijos manteniendo la calma. En casi todos los post, podrás encontrar referencias a lo importante que es enseñarles valores como el respeto, la empatía y la responsabilidad. Pero me he dado cuenta, de que no te he explicado nunca la diferencia que existe entre aplicar consecuencias educativas o castigos.

Por ello, he pensando que para ofrecerte una ayuda extra en la difícil tarea de educar sin gritos, voy a dedicar este artículo a hablarte de las consecuencias educativas. Cómo deben ser y cómo ponerlas en marcha. Desterrando de tu casa los cachetes y las humillaciones.


Seguro que te estarás preguntando, pero… ¿no son lo mismo castigo y consecuencia?

Y tengo que decirte que no, no son lo mismo.

Vayamos por partes.

¿Qué son los castigos?

Al buscar en el diccionario la definición de castigo, encontramos lo siguiente:

Pena que se impone a la persona que ha cometido un delito o una falta o ha tenido un mal comportamiento“.

Así que los castigos son algo que duele, y que son impuestos por otra persona. Como ves, de la definición no se extrae nada de aprender por qué es una mala conducta esa acción que se ha llevado a cabo.

Los castigos están basados en la aplicación de efectos punitivos o negativos. Sirven para modificar la conducta del niño de una forma rápida, aunque poco duradera. Porque los cambios van a ir encaminados a evitar el castigo y no a aprender a “portarse bien”. Esto es lo que explica, que por mucho que castigues a tu hijo no consigas cambiar su conducta, y tu casa se haya convertido en un campo de batalla.Fotografía de como un padre castiga a un hija, golpeándola.

Otro aspecto a tener en cuenta de los castigos, es que van muy ligados al estado de ánimo de quién lo aplica.

Por ello, cuando estás enfadado y ya no te queda ni gota de paciencia, castigas de forma más severa. Lo que me lleva a hacerte la siguiente pregunta: ¿El objetivo de modificar la conducta de tu hijo es que aprenda a portarse bien? Si la respuesta es sí, entonces… ¿Por qué el tipo de castigo tiene que depender de TU enfado y no de SU conducta inadecuada?

Cuando un niño reitera en un comportamiento dañino, y se le castiga constantemente, el malestar de los padres aumenta. No tanto por la conducta en sí misma, sino por los sentimientos de rabia e impotencia que genera el no ser capaces de hacerle cambiar. Si esto está ocurriendo en tu casa, ya tienes la respuesta: los castigos no funcionan para aprender nuevas conductas, sólo sirven para controlar la conducta del niño de forma temporal. Fotografía de una madre discutiendo con su hija.

Pero además, los castigos tienen una serie de efectos negativos:

  • Generan rebeldía en el niño.
  • Aumentan los sentimientos de ira e injusticia.
  • Bajan la autoestima.
  • No enseñan a autorregular la conducta.
  • Tienen lo que se llama “efecto rebote”, por el que se tiende a repetir la conducta que se quiere eliminar.

¿Qué son las consecuencias educativas?

Las consecuencias educativas son las acciones que se toman tanto para reforzar una conducta y que se mantenga en el tiempo, como para modificar los comportamientos inadecuados de los niños.

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Lo que diferencia las consecuencias educativas de los castigos es, principalmente, la relación que existe entre el comportamiento a modificar y la consecuencia. Esta relación permite que el niño adquiera nuevas conductas más adecuadas y aprenda a responsabilizarse de sus acciones. fotografía de madre e hija limpiando lo que ha ensuciado la niña

Las consecuencias que ayudan a reforzar conductas que el niño debe aprender son:

  • Las alabanzas. Este tipo de frases, acompañadas de una gran sonrisa de complicidad con tu hijo, harán que se sienta capaz, mantendrán su autoestima a unos buenos niveles y generarán en el niño una gran motivación interna por hacer las cosas bien. Un ejemplo de alabanza sería: “Lo has hecho fenomenal cariño, has dejado la ropa sucia dentro del cesto”.
  • Los premios. Este tipo de reforzador también en muy potente, pero hay que usarlo bien porque se puede correr el riesgo de que el niño cumpla la norma por el regalo final. Un ejemplo de su utilización sería: “Como en el super no has cogido nada de las estanterías, te voy a comprar tu chocolatina preferida”.

Mi recomendación personal: si decides utilizar los premios, hazlo juntos con las alabanzas. De esta manera, fomentarás su motivación interna, que será la que facilite que la conducta se repita por decisión del propio niño.

Las consecuencias que modifican conductas se aplican cuando el niño no cumple las normas o límites que se le indican. En estos casos, la función de las consecuencias es eliminar los comportamientos inadecuados del niño, y cambiarlos por conductas que le aporten seguridad y buenas habilidades.

Dentro de este tipo de consecuencias se encuentran:

  • Las consecuencias naturales. Son aquellas que aparecen de forma natural cuando se realizan acciones que conllevan un riego, por ejemplo: correr en el borde de la piscina, resbalar y caerse. La propia situación enseña el peligro. En estos casos, solo cabe que acojas el dolor que siente tu hijo, que lo cures si es necesario y que, con mucha calma y comprensión, hables con él para explicarle porqué se ha hecho daño.
  • Las consecuencias lógicas. Son aquellas que has elegido utilizar cuando marcas límites a tu hijo. Deben ser: inmediatas a la conducta a modificar, coherentes en intensidad y duración, firmes y aplicables. Además, tienen que estar relacionadas con la conducta inadecuada. Algunos ejemplos podrían ser:
    • Si el niño pinta la pared de su habitación, debe limpiarla.
    • Si cuando se quita la ropa sucia la deja en el suelo en vez de colocarla en el cesto, entonces no se le lavará la ropa. Padre aplicando consecuencias educativas

Utilizar consecuencias lógicas favorece que el niño aprenda:

  • Responsabilidad, porque su conducta tiene consecuencias.
  • Autonomía, porque le permite tomar sus propias decisiones sobre qué conductas son adecuadas.
  • Autocontrol emocional, porque va a gestionar sus deseos y sus frustraciones.

Pautas para aplicar consecuencias educativas

Para que las consecuencias educativas tengan el éxito esperado, deben aplicarse de forma correcta. Estas pautas te ayudarán a elegir y aplicar consecuencias lógicas eficaces:

  • Las conductas inadecuadas y las consecuencias deben estar relacionadas.
  • Las consecuencias deben ser coherentes con la edad del niño.
  • La aplicación de las consecuencias debe ser firme e inmediata, y con un estado de calma y serenidad.
  • El daño que haya podido causar el niño debe ser restituido por el propio niño.
  • Al mismo tiempo que se recuerda la conducta deseada, se deja claro cuál es la consecuencia si no se realiza.

Por último, quiero recordarte que los niños no son máquinas. Así que, es esperable que se enfaden ante las normas y que no obedezcan  a la primera.

Ten paciencia. Repite cariñosamente, tanto la norma como la consecuencia, para ayudarle a poner en práctica la conducta deseada. Así podrás premiar su buen hacer.

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Cecilia P.

Psicóloga infantil, escritora por afición. Me gusta la literatura con trasfondo social y la música de cantautor. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Nadie es un caso perdido. Psiente es mi proyecto personal, mi cuaderno en el viaje de la psicología.

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