Economía de Fichas: para cambiar la conducta de tu hijo (1/2)

Fichas para una economía de fichas

Seguro que has oído hablar sobre los “paneles de puntos”, o has visto como a tu hijo en el colegio le ponen caritas sonrientes o tristes en función de cómo se ha portado esa mañana. Incluso, puede que tú mismo hayas puesto en práctica esas técnicas con la idea de conseguir que tu hijo haga alguna acción concreta. Pues bien, esos paneles de puntos son, lo que los psicólogos llamamos, una Economía de Fichas.


La economía de fichas es una técnica de modificación de conducta, que se utiliza tanto en la consulta como en el colegio. Tiene una base científica que la respalda, y bien utilizada genera nuevas conductas que se mantienen en el tiempo.

Está basada en el reforzamiento positivo de la acción que queremos que el niño establezca como hábito. Es decir, si queremos que el niño recoja sus juguetes después de utilizarlos, vamos a centrar nuestra atención en que haga esa acción. Vamos a reforzar de forma positiva cada vez que el niño recoge los juguetes administrando una ficha/pegatina/carita sonriente, y evitaremos castigar cuando no lo haga. La penalización de no tener su reforzador será suficiente para provocar el cambio de conducta.

Escribo este artículo la intención de que puedas poner en práctica una buena economía de fichas, y conseguir que tu hijo sea un niño responsable. Para ello te contaré:

  • Cómo planificar una Economía de Fichas.
  • Cómo ponerla en práctica de una forma eficaz.

Mecánica y planificación de una economía de fichas

La mecánica de las economías de fichas es siempre la misma:

  • Se selecciona una conducta para que el niño la establezca como hábito. Por ejemplo: escribir en la agenda escolar las tareas que le mandan para casa.
  • Se eligen las fichas que se le administrarán como reforzador inmediato, y que posteriormente se canjearán por el premio. Por ejemplo: pegatinas o gomets de color verde.
  • Se diseña un panel donde pegar las pegatinas y llevar un control de la consecución de la conducta objetivo.
  • Se establece un premio para el final de la semana o para el final del mes, dependiendo de la edad del niño. Por ejemplo: ir a comer a una hamburguesa.
  • Se decide cuántas fichas necesitará conseguir durante la semana o durante el mes, para poder canjearlas por el premio. Por ejemplo: Necesitas 3 fichas verdes para poder comer una hamburguesa durante el fin de semana.

Existen diversos tipos de economías de fichas, pero todos ellos tienen como base el refuerzo positivo de la conducta que se quiere instaurar. La diferencia reside en la presentación de los paneles. La edad del niño y su momento evolutivo marcarán el estilo y la complejidad de la economía de fichas.

Por ello, un aspecto muy importante a la hora de poner en marcha esta técnica es tener en cuenta tanto las destrezas como los gustos del niño. Gran parte del éxito de la economía de fichas reside en la motivación que despierta en el niño completar el panel y recibir su premio.

ejemplo de un panel de una economía de fichas. Medio completado con las caritas.

Cuando se planifica una economía de fichas hay que atender a varios aspectos importantes como:

  1. La definición de la o las conductas a instaurar. Se debe describir la acción de forma clara, concreta y precisa, y además, debe ser observable por parte del adulto. Definiciones como “portarse bien” no son válidas, hay que explicar qué eso de portarse bien. Por ejemplo: si queremos que nuestro hijo mayor no pegue al pequeño cuando discuten (es decir, que se porte bien con su hermano), algunas opciones serían “Cuando discuto con mi hermano pido ayuda a mis padres” o “no pego a mi hermano cuando reñimos”.
  2. El número de fichas que necesita para obtener el premio final. Establecer conductas nuevas o cambiar hábitos lleva un tiempo, por eso es importante que se constituya una progresión de pasos donde se dé tiempo a crear la rutina de la nueva acción. Por ejemplo, si tu hijo tiene una agenda escolar pero no la utiliza (y por eso se le olvidan los deberes), puedes fijar un canje de fichas por premio del siguiente modo:
    1. Obtendrá el premio si al final de la semana tiene tres fichas verdes. Si consigue el premio tres semanas consecutivas se pasa al siguiente nivel, si no se continúa en este.
    2. Obtendrá el premio si al final de la semana tiene cuatro fichas verdes. Si consigue el premio tres semanas seguidas se pasa al siguiente nivel, si no se continúa en este.
    3. Obtendrá el premio si al final de la semana tiene cinco fichas verdes, es decir, todos los días tiene que anotas los deberes en la agenda y traerla a casa para saber qué tareas debe realizar. Se entenderá establecida la conducta cuando la realice sin errores durante cuatro semanas seguidas.
  3. La persona que administra la economía de fichas. Es importante que la persona encargada de observar la conducta y valorar si se ha realizado, conozca bien el funcionamiento del panel de puntos y lo aplique de forma sistemática (en todas las ocasiones y bajo las mismas condiciones). Así mismo, es fundamental que la aplicación de las fichas se haga con el niño delante, para que vea la consecuencia clara de sus acciones.

Una vez que se tienen establecidas las conductas a trabajar, las fichas a utilizar, el programa de cambio de fichas por premios y la persona que administrará el panel; se puede empezar a aplicar.

Aplicación de una Economía de Fichas

Antes de comenzar a aplicar la economía de fichas, debes decidir si quieres diseñar tú solo el panel de puntos o quieres que tu hijo participe. Si el niño es grande puede dar su opinión sobre el diseño, de esta forma fomentarás una mejor acogida de la técnica.

En cualquier caso, todo panel de puntos debe incluir:

  • La definición de la o las conductas que se quieren instaurar. Para niños pequeños puede ir acompañada de dibujos o imágenes.
  • El espacio para administrar las fichas o poner las pegatinas.
  • La casilla para el recuento total de fichas obtenidas.
  • El premio de la semana.

Ejemplo de un panel de puntos para una economía de fichas

Es muy importante que tanto la persona que administra el panel, como el niño comprendan bien el funcionamiento de la economía de fichas. Saber cuándo obtendrá una ficha y cuándo la puede canjear por el premio, ayudará a que tu hijo cumpla las nuevas normas. Así mismo, es importante avisar al niño de todos los cambios que se produzcan en el programa para dificultar la obtención de las fichas.

Recuerda que una de las finalidades de esta técnica es enseñar al niño a ser responsable de sus actos. Por ello, se debe hacer la valoración de si merece o no ficha con el niño delante. Haciéndole partícipe de ese momento y permitiendo que sea él mismo el que coloque su ficha o pegatina.

Ejemplo de una niña colocando la ficha en el panel de puntos.

Otro aspecto importante a la hora de aplicar la economía de fichas es el premio final. Éste debe ser elegido de forma conjunta entre padres e hijos, y debe cumplir ciertas condiciones:

  • El premio tiene que estar en concordancia con la dificultad de la tarea. Para tareas sencillas con baja dificultad de consecución, premios pequeños; para tareas complejas o difíciles de conseguir, premios grandes.
  • El premio no se puede obtener por otro medio. Si el premio son unos cromos, nadie puede regalarle al niño cromos durante el tiempo que dure la economía de fichas, porque invalida la motivación por conseguirlo.
  • Si te comprometes con ese premio, y el niño lo consigue, se lo tienes que dar. No vale acumularlo. Es su premio, lo ha logrado y se lo merece. Cumpliendo tus promesas le enseñas a ser una persona de palabra, en la que se puede confiar.

¿Necesitas controlar tus enfados?

cecilia-psiente-ruido

Únete a Psiente y recibe Gratis una guía con orientaciones para Educar a tus hijos Sin Gritos.

Como ya te he comentado, toda economía de fichas está basada en el refuerzo positivo de la conducta. Este refuerzo es de carácter externo y, por tanto, genera una motivación externa por conseguir el premio. Para evitar que la conducta desaparezca al eliminar el premio, debes acompañar cada ficha que se entrega y cada premio que se canjea con halagos y alabanzas. Estarás generando en tu hijo la sensación de valía, aumentando su autoestima y favoreciendo la motivación interna por hacer las cosas bien.

Para que tu economía de fichas no fracase, debes aplicarla de forma sistemática. Es decir, siempre que se produzca la conducta y bajo las mismas condiciones. No valdrá de nada si hoy te olvidas o si mañana eres muy extricto.

Cuando la conducta se establezca como hábito, comenzará el momento de poner en marcha un programa de desvanecimiento. Es decir, dejaremos de utilizar la economía de fichas.

Programa de desvanecimiento

Una de las finalidades de las economías de fichas es instaurar conductas de forma permanente, sin necesidad de premiar cada vez que se producen. Pero si eliminamos de golpe el panel de puntos, lo más probable es que volvamos a la conducta inicial.

Cuando hayamos comprobado que el niño consigue realizar la conducta de forma estable, retiraremos poco a poco la economía de fichas. Lo haremos ampliando progresivamente el número de fichas necesario para conseguir el premio, y ampliando también el tiempo de entrega del premio. Así hasta no administrar ni ficha ni premio.

Cada cambio que se produce se le debe comunicar al niño. Cuando llegue el momento de no dar ni ficha ni premio, se le puede indicar que ha conseguido el objetivo, que lo hace fenomenal y que ya no necesita ese apoyo. Ha crecido y madurado. Actuando así, estaremos reforzando su autoconcepto y su autoestima.

Recuerda…

  1. Definir de manera clara y precisa la conducta que quieres que tu hijo aprenda.
  2. Tener presente los gustos de tu hijo a la hora de elegir tanto las fichas como los premios.
  3. Explicar a tu hijo el funcionamiento de la economía de fichas y todos los cambios que se vayan produciendo.
  4. Hacer partícipe a tu hijo de los momentos donde se le asignan las fichas. Hazle responsable de sus actos.
  5. Ser consistente y sistemático en la aplicación de la economía de fichas.
  6. Elogiar y alabar a tu hijo cada vez que consigue una ficha o un premio. Genera en él la motivación interna.
  7. Retirar poco a poco el panel de puntos para evitar volver a la conducta inicial.

Por último, no olvides compartir en redes sociales y comentar tus experiencias. Ya sabes que me encanta poder leerte :)

 

Sobre el autor Ver todos los posts

Cecilia P.

Psicóloga infantil, escritora por afición. Me gusta la literatura con trasfondo social y la música de cantautor. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Nadie es un caso perdido. Psiente es mi proyecto personal, mi cuaderno en el viaje de la psicología.

2 ComentariosDeja un comentario

  • Con el conductismo obtienes niños adiestrados, no educados. La motivación quite consigues con premios, que nada tienen que ver con las consecuencias naturales de las acciones, es frágil y caduca. Post decepcionante.

    • Hola Soraya, ante todo quiero darte las gracias por leer el artículo (aunque no te haya gustado) y también por compartir tu opinión. Toda técnica conductista necesita de una buena aplicación para que sus resultados sean buenos. Mi experiencia me dice que seleccionando bien las conductas a trabajar (no vale cualquier conducta ni tampoco se puede trabajar con muchas a la vez), y aplicando el refuerzo material junto con el social se genera el hábito y la motivación interna. También es importante el programa de desvanecimiento para asegurar que esa conducta se realiza sin necesidad del premio externo.
      Pero evidentemente, no vale sólo con una economía de fichas donde se le asignen premios por “portarse bien”. Tiene que existir detrás un trabajo educativo y de crianza.
      Un saludo y de nuevo gracias por tu reflexión.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *