¿Por qué mi hijo juega a pelear?

niños que se pelean jugando

Hace unas semanas una suscriptora del blog me envió una consulta, donde me contaba que a su hijo pequeño le gustaba “jugar a pelear”. Estaba muy preocupada, porque temía que el niño se volviese violento o agresivo con sus amigos y compañeros del colegio. Esta madre no entendía el repentino afán de su hijo por este tipo de juegos, cuando siempre había sido (y lo seguía siendo) un niño muy cariñoso y amable.

Esta consulta me ha hecho pensar que quizá tú te encuentres en la misma situación. Ningún padre quiere que sus hijos sean niños agresivos, y ver como juegan a pelear, puede generar dudas e incertidumbre sobre este aspecto.

Con este artículo quiero explicarte:

  • Porqué los niños juegan a pelear.
  • Qué beneficios tienen este tipo de juegos en su desarrollo.
  • Cómo asegurar que no se lastimen cuando juegan a la lucha.

¿Si juega a pelear, será un niño agresivo?

Los juegos de combate o contacto forman parte del repertorio de juegos simbólicos de los niños. Esto es así, porque están basados en una respuesta innata de todo ser humano: la lucha.

La lucha es una respuesta que se activa en nuestro cerebro más primitivo, y la utilizamos desde pequeños porque nos ayuda a garantizar nuestra supervivencia. Gracias a la respuesta de lucha:

  1. Nos protegemos de agresiones que podemos sufrir. Por ejemplo: Si Pedro empuja a Ana, es esperable que ella luche devolviendo el empujón a Pedro, como forma de protegerse ante su ataque.
  2. Conseguimos aquello que deseamos. Por ejemplo: Si Javier quiere el juguete de Paula, luchará para arrebatárselo de sus manos.

Con los años, aprendemos a regular esta respuesta. La sociedad nos enseña que no podemos ir por ahí peleando con los demás para conseguir aquello que queremos. Aprendemos que luchar también es persistir en nuestros sueños, saber esperar nuestro momento y pedir las cosas utilizando la comunicación positiva.

Jugar a pelear ayuda a desarrollar esa parte del cerebro que se encarga de regular la respuesta de lucha (más adelante te explicaré como). Así que puedes estar tranquilo, tu hijo no será un niño agresivo ni violento por “jugar a la lucha”.

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Además, cuando los niños están inmersos en un juego simbólico, saben que están jugando. Si juegan a “papás y mamás” simplemente asumen el rol de mamá y de papá, pero no se convierten en ellos.

Lo mismo ocurre con el juego de pelear. Luchar a modo de juego, es asumir el rol de querer defenderme y a la vez atacar al contrincante para vencer. Tus hijos no se convertirán a espadachines sanguinarios, por utilizar una espada de plástico para acabar con su adversario.

Los niños no tienen problemas para distinguir cuando están peleando en broma, dentro de un juego, y cuando la pelea se produce de forma real. La gran diferencia está en la intención de hacer daño o herir al otro. Jugando esa intención no existe, porque solo se busca pasarlo bien.

¿Qué ocurre si SOLO juega a “juegos de lucha”?

Cuando el repertorio de juegos de un niño es amplio y variado, el niño crece sano y feliz. Desarrolla todas sus habilidades de una forma natural y placentera.

Si el niño centra su atención en un único tipo de juego, y este juego está basado en la lucha y la pelea, algo está pasando.


En esos casos debemos permanecer atentos a aspectos como:

  • El contenido audio-visual. Quizá sus juegos están indicando que el niño observa demasiados programas televisivos con temáticas violentas. Sería bueno ofrecerle otras alternativas de diversión.
  • Los modelos de adultos próximos. Si los adultos cercanos al niño tienen conductas agresivas, es muy probable que las refleje en sus juegos. No olvides que como padres sois el ejemplo a seguir de tu hijo, si no quieres que sea agresivo, no lo sea tú tampoco.
  • Las emociones desagradables del niño. Vivir emociones desagradables e intensas y no ser capaz de expresarlas, puede provocar que se proyecten en el juego. Si crees que esto es le puede estar ocurriendo a tu hijo, te recomiendo que consultes con un profesional de la psicología.

Beneficios de “Jugar a pelear”

Este tipo de juegos ayuda a fortalecer algunas áreas importantes en el crecimiento del niño, como son:

  1. La motricidad gruesa y fina. Desde la motricidad gruesa (saltando, corriendo o haciendo equilibrios) se favorece una motricidad fina más precisa que al niño le permitirá, por ejemplo, poder escribir mejor.
  2. El sistema sensorial y el conocimiento del propio cuerpo. Los niños que se encuentran en la primera infancia están aprendiendo a dominar su fuerza. Esto lo consiguen gracias a este tipo de juegos donde reconocen las dimensiones de su cuerpo y el poder de sus músculos.
  3. La comprensión de “causa y efecto”. Poder jugar a pelear les permite entender, desde la práctica, que sus acciones tienen unos efectos en las personas que les rodean.
  4. Las habilidades sociales. Gracias a estos juegos aprenden a ponerse en el lugar de las otras personas, porque asumen roles diferentes. Además, adquieren más recursos para establecer respuestas alternativas a la agresividad, y son más conscientes de la importancia de respetar los turnos y las reglas del juego.
  5. El auto-control emocional y la toma de decisiones. Es necesario mantener cierto control sobre la impulsividad para poder decidir si el contrincante, que está siendo más enérgico, está abusando y por tanto hay que parar el juego, o si se está dejando llegar por le emoción. Este aspecto también ayuda a que los niños comiencen a diferenciar entre conductas aceptables y no aceptables.

Así mismo, favorece que los niños desfoguen energía. Eliminar energía y permanecer en un estado general del calma ayuda a disminuir el uso de conductas agresivas, y potencia las posibilidades de dar respuestas más cooperativas y empáticas.

Los juegos de peleas, ya sean mediante el contacto físico o utilizando algún juguete, ayudan al desarrollo general de tu hijo. Por eso, no tienes porqué preocuparte, solo debes permanecer atento para que no se haga daño.

Cómo jugar a las peleas

Estos juegos suelen generar en los niños grandes descargas emocionales, que les llevan a la euforia y el descontrol emocional. Cuando esto ocurre, suelen aparecen los golpes y los llantos.

Para evitar que el juego termine en drama, lo mejor es establecer unas pautas que garanticen la buena marcha de la actividad.

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Te dejo algunos ejemplos de normas que puedes marchar cuando tus hijos están “jugando a la lucha”:

  • No se permite hacer daño a los otros jugadores.
  • Detener el juego, cuando un jugador solicita parar.
  • Favorecer el uso de juguetes que no produzcan daño: cojines, escudos, espadas de cartón… Si el juego es de contacto practicarlo encima de una alfombra.
  • Plantear distintos juegos de lucha, como por ejemplo: la guerra de cosquillas, la lucha de animales, la pelea de super-héroes con poderes mágicos…

Es importante que permanezcas atento al juego, para garantizar que las normas se respetan y que tus hijos no se lastimen. Recuerda que están conociendo su cuerpo y aprendiendo a controlar su fuerza y sus emociones, así que es probable que se golpeen y se hagan daño sin querer.

Espero que este post te haya parecido útil y haya calmado tus dudas e inquietudes respecto a los “juego de peleas” de tus hijos.

Si crees que puede resultarle interesante a más padres, no lo pienses y compártelo. Estarás ayudando a que este blog llegue a más gente y entre todos haremos un poco más sencillo la ardua tarea de criar a los hijos.

 


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Cecilia P.

Psicóloga infantil, escritora por afición. Me gusta la literatura con trasfondo social y la música de cantautor. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Nadie es un caso perdido. Psiente es mi proyecto personal, mi cuaderno en el viaje de la psicología.

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