Niños que pegan y muerden ¿Cómo podemos actuar?

fotografía de dos niñas pegándose.

En el anterior artículo te hablaba sobre ese juego tan especial que tienen los niños, el juego de las peleas. En él no existe la intención de hacer daño, los niños solo piensan en pasárselo bien. En cambio, en este artículo quiero hablarte sobre esos momentos en que los niños pegan y muerden para conseguir aquello que desean. Donde sí existe la intención de lastimar al otro.


Muchos padres me escriben contándome episodios donde sus hijos pequeños han mordido a algún compañero, o incluso situaciones en las que sus hijos se enfrentan a ellos con agresividad. Por eso, creo que quizá este post pueda interesarte a ti también.

Voy a explicarte:

  • Porqué los niños pegan para conseguir aquello que quieren.
  • Cómo puedes actuar en esos momentos para enseñarle a tu hijo que no se pega.
  • Qué técnica puede poner tu hijo en marcha para evitar dañar a otra persona.

Niños que pegan ¿Por qué lo hacen?

Cuando un niño (de entre 2 a 4 años) pega o muerde lo hace porque está viviendo una situación que le frustra mucho y le enfada. Es una respuesta natural e instintiva de todo ser humano, lo que ocurre es que los adultos hemos aprendido otras formas de expresar nuestros enfados sin necesidad de recurrir a la agresión.

En esas edades, los niños no tienen recursos suficientes para tolerar sus frustraciones y echan mano del contacto corporal (la pelea) para lograr aquello que quieren. No olvides, como te comentaba en el anterior post, que la función principal de la respuesta de lucha es garantizar nuestra supervivencia y lo hace por dos vías:

  1. Protegiéndonos de agresiones que podemos sufrir. Por ejemplo: Si Pedro empuja a Ana, es esperable que ella luche devolviendo el empujón a Pedro para protegerse de su ataque.
  2. Obteniendo aquello que queremos, deseamos o necesitamos. Por ejemplo: Si Javier quiere el juguete de Paula, luchará para arrebatárselo de sus manos.

    ¿Necesitas controlar tus gritos?

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Como seguramente ya te habrás dado cuenta, las edades de los niños que expresan sus enfados pegando o mordiendo coinciden con las edades donde las rabietas son más intensas. Esto no es casualidad.

Estamos en una fase del período evolutivo del niño donde comienza a tener mayor autonomía, mayor capacidad de comunicación y mayores habilidades sociales. Sin embargo, le sigue costando entender que él no es el centro del universo y que a veces las cosas no salen como él esperaba.

Situaciones como: esperar por un juguete, no ser el primero de la fila o ir a una tienda y no comprar aquello que le gusta; generan ansiedad, enfado y frustración. Y probablemente, una rabieta o pegar al que tiene al juguete para poder arrebatárselo.

imagen de niños que se pegan por un juguete

Durante estos años, tu hijo necesita ayuda para gestionar sus emociones. Por ello, debes enseñarle a:

  • Tolerar la frustración. Pues no siempre las cosas salen como nosotros queremos o nos hemos imaginado.
  • Responder ante los enfados sin pegar ni tener rabietas. Dándole la oportunidad de vivir el enfado pero sin lastimar a nadie.

Factores que influyen en los niños que pegan

Existen una serie de factores que ayudan a que el niño utilice esta expresión corporal de forma más habitual para canalizar su rabia. Conocer estas variables te puede facilitar poner en marcha algunas medidas para evitarlas.

  1. Utilizar un estilo educativo demasiado autoritario o permisivo. El primero causa mucha frustración al niño por no dejarle tomar decisiones, y el segundo provoca un sentimiento de falta de atención que se suple con el mal comportamiento. Si quieres saber más sobre este tema, te invito a que leas este artículo.
  2. Emplear métodos coercitivos (cachetes o palmadas) como castigo. No olvides que tu hijo es una esponja y que tú eres su modelo a seguir. Si tú pegas, él también pegará.
  3. Ser un padre sobre-protector o padre helicóptero. Esta situación genera mucha inseguridad en el niño que puede llevarlo a utilizar la agresión como método para liberar tensiones.
  4. Vivir situaciones familiares complejas, como puede ser un divorcio o el fallecimiento de un ser querido. En esos momentos, las emociones están demasiado revueltas y tu hijo necesitará tu ayuda para darle sentido a lo que está viviendo.

Cómo actuar cuando los niños pegan

Como te decía más arriba, es común que los niños pequeños utilicen la agresión para conseguir aquello que quieren, y es una de tus funciones como padre enseñarles que no se pega. Que ante los conflictos debemos utilizar la palabra, buscar ayuda en un adulto o simplemente esperar nuestro turno.

Como esto no es nada fácil. Te voy a facilitar un listado con pautas para que sepas qué hacer cuando tus hijos pegan o muerden a otros niños:

  • Mantén la calma. No grites, no pegues, utiliza un tono de voz firme y un gesto serio. Recuerda que eres su modelo a seguir. Si pegas, él también pegará.
  • Desaprueba su conducta, no desapruebes al niño. Utilizar frases como “eres malo”, causan mucho daño y etiquetan negativamente al niño. Imagen de dos niños peleando y una profesora separándolos.
  • Responde ante su mala conducta con consecuencias educativas. Tiene que saber que ha hecho algo que no está bien. Un ejemplo de consecuencia podría ser: sentarse a tu lado unos minutos sin jugar o ayudar a curar al otro niño. Debes ser firme y consistente en la aplicación de las consecuencias.
  • Enséñale qué emoción está sintiendo. Ayúdale a identificarla con palabras “veo que estás muy enfadado” para que pueda entender qué le ocurre. Se sentirá comprendido y te facilitará el terreno para poder enseñarle que a pesar de estar enfadado no puede pegar.
  • Permite que pueda explicar qué ha sucedido para ponerse así. Si tienes la posibilidad, deja que esta fase la haga con el niño que ha sufrido la agresión, de modo que los dos puedan contar juntos qué había pasado. Mantén con ellos una escucha activa (ponte a su altura y mírales a los ojos).
  • Explica a tu hijo que pegar no está bien, porque hace daño a los demás. Favorece que realice un pequeño ejercicio de empatía, indicándole que piense si a él le gustaría que le pegasen o le mordiesen.
  • Muéstrale alternativas de respuesta. Cuando el niño esté calmado propónle que en esas situaciones en las que quiere algo y su amigo no se lo da, puede utilizar las palabras mágicas (por favor, gracias…) o buscar la ayuda de un adulto.
  • Recuerda reforzar las buenas conductas. Dales más importancia que al hecho de haber pegado. De esta forma, estarás centrando su atención en lo positivo y no en lo negativo. Por ejemplo: felicita a tu hijo cuando ayuda a curar al niño agredido, o elogia esos momentos espontáneos en los que pide los juguetes diciendo “por favor” y esperando su turno para poder jugar.

La técnica de la Tortuga: Una alternativa a pegar

Para terminar este artículo, quiero recomendarte una técnica muy sencillita que le puedes enseñar a tu hijo. Es la técnica de la Tortuga.

Cuando el niño esté muy enfadado o frustrado y tenga ganas de pegar, puede emplear este truco. Consiste en imitar a una tortuga, metiéndose en su propio caparazón. Sólo tiene que juntar el mentón con el pecho, rodearse con los brazos a modo de abrazo apretando los puños, contar hasta 10 y soltar.

Puede substituir “el contar hasta 10” por decirse frases que le ayuden a calmarse. Por ejemplo: Voy a estar tranquilo, no  voy a pegar…

Este ejercicio lo puede repetir tantas veces como necesite. 

¿Necesitas controlar tus enfados?

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Recuerda siempre elogiarle por haber sido capaz de contener las ganas de pegar y buscar ayuda para solucionar su problema.

Espero que este artículo que haya sido de utilidad. Ya sabes, comparte si te ha gustado o si crees que puede ayudar a otros padres como tú. Es sólo hacer un clic :)

Y tú, ¿cómo afrontas estas situaciones? ¿qué haces para que tu hijo no sea de esos niños que pegan? ¿qué otros trucos conoces para ayudarle a superar sus enfados? Contéstame en los comentarios, me encantará leerte.

 

 

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Cecilia P.

Psicóloga infantil, escritora por afición. Me gusta la literatura con trasfondo social y la música de cantautor. Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. Nadie es un caso perdido. Psiente es mi proyecto personal, mi cuaderno en el viaje de la psicología.

1 ComentarioDeja un comentario

  • Me parece interesante y creativo este juego a y momentos que no sabes como ayudar a calmar a los niños , te comentare la reaccion de mis niños,

    Gracias

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